LAGRACIA
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UN SOMBRERO POR UNA CENA

UN SOMBRERO POR UNA CENA

Su abuelo siempre había llevado sombrero, es uno de los primeros recuerdos que tenía de él. Incluso cuando en los últimos meses le costaba salir de casa y se pasaba los días en pijama siempre se calzaba sus zapatos y se ponía su sombrero. Y ahora como homenaje, unos cuantos colgaban de su pared porque ningún cuadro le parecía tan bonito. Probablemente por eso se fijó en ella de inmediato.

Cuando la vio entre una multitud de cabezas insultantemente iguales unas a otras, su borsalino de color granate despuntó al primer vistazo. Ella pareció que se hubiera dado cuenta de que la miraba porque en ese mismo momento se giró hacia él y le sonrió con esos labios gruesos y rojos. 

Desde ese momento ya no pudo dejar de buscarla durante toda la tarde. Su sombrero le hacía fácil localizarla en cualquier momento y sonrió para sí mismo pensando en cuántas cosas buenas le había traído ese pequeño complemento a su vida.

Todavía en sus pensamientos y mientras metía la bandeja en el horno con la cena, el timbre sonó sobresaltándole:

-Hola, llego tarde, lo siento.

-No pasa nada. Sube.

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Texto: LAGRACIA / Interiorismo y Estilismo: LAGRACIA , Itxaso Lara / Fotografía: Laura Ortega